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Notas de artista
Aprendí la técnica de la acuarela, una de las expresiones artísticas más antiguas, en Inglaterra donde es popular desde mediados del siglo XVIII. En la escuela de arte llevar un sketchbook bajo el brazo era de rigor. Continuamente trajinado, convertido en diario, archivo y memoria. Y disciplina. Con un orden impuesto de fechar la primera página, y guardar dibujos, ideas, recetas y uno que otro número misterioso. Con el tiempo, mis apuntes han cambiado de forma. Como mi obra, combinan lo análogo y lo digital: cajas de cartón y cajas plásticas, medidas en terabites, al lado de las consabidas libretas Moleskine. Un diálogo constante que informa el contenido y la forma. El sketchbook, la libreta de notas, siempre es la fuente original y primer paso en mi proceso creativo.
En mi memoria Cartagena esta íntimamente ligada a la técnica de la acuarela. La libertad del gesto, la liquidez inquieta y la transparencia intensa del color me llevan a guardar en esta forma mis impresiones de la ciudad vieja. En esta serie de obras combino pigmentos permanentes y medios digitales con la técnica tradicional de la acuarela sobre papel de algodón. Cartagena, en homenaje a Alejandro Obregón, que me enseñó lo que significa ser artista; al acuarelista Hernando Lemaitre, y a las campanas de bronce tan codiciadas por los piratas ingleses.
En mi formación de artista he pasado por Stevenage College en Inglaterra, la Universidad de Los Andes en Bogotá, Corcoran College of Art en Washington D.C. (BFA) y Parsons College of Art, Nueva York (MFADT). Más allá de las instituciones, es con los maestros que me guiaron generosamente con quienes tengo una deuda de gratitud. Humberto Giangrandi, me mostró el sempiterno hechizo del grabado; Tom Green, el otro lado de la acuarela; Georgia Deal, la amable disciplina del oficio; David Adamson, la magia de la impresión digital perfecta; y Sven Travis, el puente de lo análogo a lo digital.
Las exposiciones de mi obra me han dado grandes satisfacciónes. La muestra individual que presenté en el Museo de Arte Moderno de Bogotá, en 1986; TEN, Print Porfolio Exhibition, Corcoran Gallery of Art, Washington, D.C., 1995, una maravillosa experiencia de trabajo individual desarrollado en comunidad; Shadows, muestra de pintura sobre canvas e interface digital en el Instituto Goethe de San Francisco, 1998; SOUVENIR Encuentro entre fotografia y viaje, en la Sala Alterna del Planetario Distrital de Bogotá, 2006, y las subastas de beneficencia, Very Special Arts y Art Auction en Washington, D.C. y Pintemos Juntos por Colombia de la corporación Matamoros.
He tenido la oportunidad de viajar y de vivir en otros paises, de visitar museos y exposiciones. Estudié arte en Londres en la época de los Beatles y David Hockney. Asistí a Obregón cuando pintó el mural Amanecer en Los Andes en el edificio de las Naciones Unidas, y documenté el proceso. Trabajé como agregada cultural en la Embajada de Colombia en Washington D.C. cuando Bill Clinton era presidente. Participé en el auge de los dotcom como profesora en el Parsons College of Art y como productora en el departamento de nuevos medios del Museo de Arte Moderno de Nueva York. Estas vivencias nutren mi obra.
El URL de mi página web es www.mcarts.com. Me visto de negro pero a veces uso calcetines rojos. Me gusta cocinar. Soy una de las Gómez, hijas de Aliria, a quienes mi papá llamaba su poker de reinas. Tengo buenos amigos, dos hijas inteligentes, dos nietos adorables y un perro pastor alemán que se llama Chongo. Cuando llegue al cielo quiero que San Pedro me diga que me tiene reservado un estudio ubicado sobre la constelación de Orión, con luz norte y conexión de banda ancha.
María Clara Gómez
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