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La poesía es el lenguaje en estado de sueño. Y el sueño mío, a través de la lengua portuguesa, la primera en dar la vuelta al mundo, se ha poblado de figuras memorables. Una mujer nacida en Ucrania, quien desde un balcón en la bahía de Rio de Janeiro, contempla esa planicie en Asia Menor donde estaba la ciudad mas vieja de la tierra: Damasco. Se llama Clarice Lispector y es una bruja. Basta abrir cualquiera de sus libros. Así la conocí cuando el maestro pintor Alejandro Obregón me dijo :"Juan, acompáñeme a Corferias, pues allí hay un congreso mundial de brujería, para el cual hice el afiche". En uno de los cubículos, ajena al mundo pero alerta a la respiración de la tierra, el pelo rojo y la cara quemada por una cicatriz de fuego, estaba ella. Apenas alcance a balbucir: "He leido su libro Un aprendizaje o el libro de los placeres". Sonríe y esa sonrisa aun me acompaña- Sobre todo cuando releo frases suyas como esta:
"No todos llegan a fracasar por que es tan difícil. Antes es preciso subir penosamente, hasta alcanzar por fin la altura de poder caer. Solo se puede alcanzar la despersonalización de la mudez si antes he construido una voz".
La otra amiga tiene abuelos gallegos. Ha presidido, como Joaquin María Machado de Asis, la Academia Brasileña de Letras y su nombre es Nélida Piñón. También es bruja y puede llamarse Sherazada, tal como se fusionó con la narradora por excelencia en su novela Voces del desierto. Pasea por el bazar de Bagdad y conversa con figuras como Ali Baba y Harun al Rashid. Le servirán para entretener, para engañar al Califa, mil noches y una mas. Las historias son siempre las mismas: las historias son siempre distintas, y estas dos autoras, como el río Amazonas, se ramifican, bifurcan, ocultan y reaparecen, en la cuenca inagotable de esas aguas que muchas voces a través de las cuales Colombia conversa con Brasil. Y con Ecuador, Peru, Bolivia, Venezuela y las Guyanas. La Amazonía, compartida por ocho paises, tiene el bosque tropical mas grande del planeta, con casi ocho millones de kilómetros cuadrados, que contiene el 20% del agua dulce del planeta y aporta una quinta parte del oxígeno del que dependemos los seres humanos. El río infinito de la literatura que nunca cesa. El oxígeno de la creación sin el cual no podemos vivir.
Si el Baron de Rio Branco, con cuya orden me honra hoy su país, estimado Embajador Valdemar Carneiro Leao, sabía mucho de historia y geografía, y contribuyó a trazar y defender los límites del Brasil, en una brillante carrera diplomática, me siento contento de haber roto un poco los límites de Colombia, hablándole de literatura brasileña. Mostrándole mi admiración y entusiasmo por Machado de Assis o Rubem Fonseca, siempre con su apoyo, y el de Margarita Duran, desde Ibraco y todo su equipo.
Nos hacen mucha falta otros mundos imaginarios. øCual de los dos maridos de Doña Flor, en la inmortal creación de Jorge Amado, es mas real: el vivo o el que resucitó?. Y quien no quiere ser cualquiera de los dos, cuando se trata de Sonia Braga.
Tan excepcional como la calidad de su literatura, hay también otro gran logro brasileño: la Cancillería de Itamaraty. A ella pertenecía un cumplido funcionario de Minas Gerais que conocía como nadie el sertón, a sus vaqueros, al Diablo y a las multiples caras del ser humano. Estuvo asignado a la Embajada de Brasil en Bogotá y su nombre es Joao Guimaraes Rosa. El autor de Corpo de baile y Gran Serton: Veredas. Su primer libro de poemas, del año 1936, se titulaba Magma y es una curiosidad. Invoco su silueta, en esta noche hospitalaria, afectuosa y alegre, como siempre sucede en el Brasil, para agradecer, en nombre de mis tres gracias, Griselda, Paloma y Natalia, y en el mio propio, esta distinción. Uno de los Haikus de Guimaraes Rosa aun nos habla. Se titula "Definición" y dice así:
"El cigarro de humo impalpable
y brasa colorida
que se fuma a si mismo
en un cenicero
¿será un poeta?."
Siempre me hacía reir Vinicius de Moraes se presentaba a si mismo, junto con sus canciones, como poeta y diplomático. Creo que todos los brasileños, empezando por el Presidente Lula, tienen mucho de esto, y muchas otras virtudes. Me complace en reconocerlo y ser su amigo y lector infatigable, de sus grandes creadores.
Juan Gustavo Cobo Borda
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