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![]() Café El Automático, Bogotá LOS CAFÉS Juan Gustavo Cobo Borda |
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El
café "es el dulce hogar
para quellos para lo que el dulce
hogar es un horro". Asi escribia Alfred Polgar en 1926
refiriéndose al café Central de Viena. Solo que
desde 1650, al hablar de las Coffehouses inglesas, el café
está intimamente ligado a la literatura, al ocio, a la
conspiración, y a esa mezcla sutil entre bohemia y
laboriosidad que caracteriza a los habituales del café. Un
solo dato: Jean Paul Sartre escribió un denso tratado
metafísico, en la senda de Heidegger, titulado El
ser y la
nada en las mesas del parisino cafe de Flore, donde
incorporó al texto argumentos proporcionados por el camarero. "Enfrente a la Comedia Francesa, está el Café
Por su parte, y en Madrid, el maestro exaltado por Borges, Rafel
Cansinos-Assens, traductor de las Mil y Una Noches, despachara desde el
Café Colonial mientras Ramón Gómez de
la Serna lo
hace desde el café Pombo. En un momento donde las ciudades
se tornan eléctricas y agitadas, de choques bruscos y
aceleración nerviosa, los cafés pueden ser puerto
y refugio. Aguas mas quietas, e incluso estancadas, donde se cultiva,
según Gregorio Marañon, la pasión mas
fuerte del
hombre español, el resentimiento. La maledicencia. Pero el
café tambien fue una suerte de universidad popular, donde
muchos por el
irrisorio precio de una taza, alargada por horas, pudieron escuchar a
Don Miguel de Unamuno, Don Antonio Machado, o Don Pio Baroja, como debe
decirse. La envidia se transformaba en coloquio y cuando el exilio, a
raiz de la guerra civil, los llevo a tantos a Buenos Aires como a
México, el café continuó siendo el
ágora donde las ideas
cruzaban sus espadas y los gritos, tan españoles, trataban
de imponerse sobre los rivales. Asi en los cafes de la Avenida de Mayo
o la calle Salta, el Iberia y el Español, las mesas volaban
de una acera a otra, y Maria Teresa León, la mujer de Rafael
Alberti,
exiliados ambos como Ramón Gómez de la Serna,
veian como "en las mesas
de los cafes se discutía y se gritaba como si aun Madrid
estuviese
defendiendose". El café fue entonces politica y poesia:
soledad y
compañia. Como siempre lo habia sido. |
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